Sí. Ninguna ley del Reino Unido restringe el uso de una VPN, y en los lugares de trabajo británicos son una herramienta habitual. Lo que hace diferente al Reino Unido no es lo que prohíbe, sino cuánto registra y verifica.

Dos leyes marcan el día a día:
  • La Investigatory Powers Act de 2016 obliga a los proveedores de internet a guardar durante doce meses un registro de los servicios a los que se conectan sus clientes, a disposición de una larga lista de organismos públicos que lo soliciten. Por eso a esta ley se la conoce informalmente como la Snoopers' Charter, la «carta de los fisgones».
  • La Online Safety Act de 2023 introdujo la verificación de edad, que entró en vigor el 25 de julio de 2025 con las normas de Ofcom. En la práctica, eso suele implicar subir el pasaporte o someterse a un escaneo facial en un servicio de verificación externo, y muchísimos adultos prefieren no darle esos datos a una empresa de la que nunca oyeron hablar.
Además, los tribunales británicos ordenan con frecuencia a los proveedores de internet bloquear sitios piratas a pedido de los titulares de derechos, y por eso la misma dirección puede cargar en una red y fallar en otra.

Lo que hace una VPN aquí es limitado y concreto. Tu proveedor registra una conexión cifrada a un servidor en lugar de una lista de todos los lugares que visitaste, y los sitios ven el país desde el que te conectaste. No vuelve legal nada que antes no lo fuera, y no reemplaza la TV Licence, la licencia de televisión que la ley exige para ver televisión en vivo o usar BBC iPlayer.

Si quieres ver qué sabe hoy un sitio sobre ti, revisa tu dirección IP antes y después de conectarte.