Sí. Usar una VPN es legal en todo Estados Unidos, y muchísima gente lo hace. La pregunta más útil es por qué empezaron tantos.

En 2017, el Congreso derogó las normas que habrían obligado a los proveedores de internet a pedir permiso antes de vender el historial de navegación de sus clientes. Esas normas nunca entraron en vigor, y desde entonces ninguna ley federal de privacidad las reemplazó. En la práctica, tu proveedor puede ver cada dominio que abres, y lo que haga con ese registro es, en gran medida, asunto suyo. Algunos estados aprobaron sus propias leyes de privacidad; la mayoría no.

Ese es el contexto de las dos cosas que los estadounidenses sí notan:
  • Los deportes se venden por región. Los servicios de las ligas y las cadenas deportivas regionales bloquean los partidos más cercanos, y así hay gente que no puede ver al equipo de su propia ciudad.
  • Más de veinte estados ya exigen verificar la edad en los sitios para adultos, y en junio de 2025 la Corte Suprema avaló la ley de Texas en el caso Free Speech Coalition v. Paxton. Verificar la edad suele implicar entregar un documento de identidad oficial o un escaneo facial a una empresa verificadora externa, y muchos adultos prefieren no hacerlo.
Lo que una VPN puede hacer con todo esto es limitado, y es mejor decirlo claro. Le oculta a tu proveedor adónde va tu tráfico y cambia la región en la que un sitio cree que estás. No vuelve legal nada que antes no lo fuera, no evita los controles ligados a tu cuenta en lugar de tu dirección, y los servicios de streaming sí buscan tráfico de VPN.

Si quieres ver qué sabe hoy un sitio sobre ti, revisa tu dirección IP antes y después de conectarte.